jueves, 12 de septiembre de 2013

3. Normalidad

Ya tenemos casi todas las pruebas previas, los pijamas, el neceser, la lectura, la películas de alienígenas y robots, la cabeza rapada, las uñas despintadas, los nervios y las preguntas sobre placas de titanio y prednisona. En fin, ya estamos. Llueve y yo me dedico a hacer el vago y a darme lujos. Anoche le pedí a Ernesto que me hiciera fotos y no sólo no protestó ni dijo que tuviera un compromiso previo en Nouakchott, sino que vino con una cámara tamaño avión y me sacó desproporcionadamente guapa y feliz. Luego cenamos pescado y pulpo y papas arrugadas al lado del mar, y probamos un mojo de origen asiático que me derritió el rímel y me quitó el habla durante unos quince segundos, pero mereció la pena.
El Señor Alto parece contento con su móvil nuevo, Pinito ha pasado la noche sin hacer ningún estropicio y esta mañana tampoco la detuvo la Policía, mi madre no ha cambiado el mobiliario de sitio en los últimos veinte minutos, hay wifi, la nevera está llena de sopa, tengo controlado el pañito de limpiar las gafas, mi padre me ha elegido diez o doce libros de cuentos de Wodehouse, reina la normalidad.
Les iré contando.