lunes, 11 de noviembre de 2013

24. Relajación intracorpórea



Lo de los positrones fue bien. El informe es, en general, incomprensible, pero dice “no se registra actividad metabólica sugestiva de malignidad”. Eso, créanme, mola. Ahora estoy esperando a ver qué se ve en mi última resonancia magnética. Ariel cree que si siguen haciéndome pruebas e inyectándome cosas radiactivas dentro de poco seré capaz de encender la cafetera con la mente. Yo me veo más prendiéndole fuego a distancia a las cosas (o a la gente), pero habrá que esperar.

Una amiga de mi padre envió por correo un disco y una notita para mí. El sobre está decorado con una pegatina de un unicornio blanco y rosado. La notita pone “Querida María, si a partir de un momento uno cambia, los efectos beneficiosos aparecen”; el disco, “Con toda mi energía - Acción Mental y Relajación”. Y luego hay un dibujo de un corazón. Mi padre dice que no sea tan tajante ni tan despreciativa, que le dé una oportunidad, que esta señora es estupenda y muy positiva, que ha sobrevivido a tres cánceres ya, y que no puedo cerrarme en banda de esta manera.

Vaya si puedo.

Pero de todos modos puse el disco. Empezaba con musiquita de piano y vientos de fondo. Luego salía la voz de un tipo que se llamaba Carlos y que me explicaba que me iba a relajar intracorpóreamente, que tenía que ir ajustándome al estado mental alfa, y que respirase hondo y me desprendiese de toda carga negativa. Y que para eso contase con él y fuese repitiendo que me siento de maravilla, sin molestias ni tensiones, y que...

Bueno, que no.

Postdata (con amor). Sigo hinchada y enorme y me muevo como los vapores antiguos, cabeceando y oscilando, a proa, a popa, a babor, a estribor. Parece que empiezo a menguar un poco, pero no descarto acabar rodando, como Alfio, la Bola Troglodita. A cuenta de esto, dos amigos me han dado frases estupendas que procedo a compartir con ustedes: 
1. "Pues hasta poco soplada te veo". 
2. "Ay, qué guapa estás, tan cachetudita".